
Mi navidad
La Navidad dejó de ser una fecha y se volvió un estado del alma. Entre ausencias, recuerdos, amor y gratitud, aprendí que sentarse a la mesa con quienes amamos puede convertir cualquier día en Navidad.

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La disciplina para lograr cambios es lo que transforma. Más que la meta o el ánimo, lo esencial es elegir una ruta y recorrerla paso a paso, incluso cuando el camino se complica

Perdí libros en una inundación, pero no del todo. Descubrí que algunas pérdidas tienen vida propia: regresan, nos duelen, nos enseñan.

¿Cómo imagino mi vejez y qué significa cumplir 64 años? En este artículo reflexiono sobre el envejecimiento, los estereotipos y la plenitud de vivir con autenticidad.

Imaginemos que vamos a acompañar a alguien a una caminata por el campo. ¿Dónde nos colocamos? ¿Al frente?, ¿atrás? Seguramente a un lado, porque la idea de “acompañar” nos remite a estar a la par. Sin embargo, cuando se trata de algún duelo no hacemos la misma interpretación.

Varios pendientes se acumulan en mi escritorio y en mi cabeza; pero yo sólo tengo a la vista la caja en la que fue envuelta

No es extraño hablar de brechas generacionales. Cada generación ha sentido la distancia más o menos amplia con respecto a la otra. Pero en fecha

Hay frases que no me gustan. Me cuesta trabajo decir, por ejemplo, “aniversario de nacimiento”. Se podría decir “cumpleaños”. Pero, ¿cómo lo dices si ya

¿Conocen al Grinch? Pues no me representa. Yo disfruto tanto esta época que, aunque en mi pedazo de mundo los 35 grados de calor habitual