A veces la vida nos ofrece regalos que sólo descubrimos cuando nos detenemos a mirar. En la quietud de una laguna encontré serenidad, gratitud y una paz profunda que hoy guardo como uno de los mayores regalos de mi vida.
Dicen, quienes saben de eso, que el ser humano necesita contacto humano -casi tanto como alimento y agua- para sobrevivir. Es decir, somos fundamentalmente seres