
La osadía de soñar
En 1916, mujeres yucatecas imaginaron derechos que hoy parecen obvios. El Congreso Feminista fue un acto de osadía que recuerda que la igualdad se conquista y se defiende una y otra vez.

En 1916, mujeres yucatecas imaginaron derechos que hoy parecen obvios. El Congreso Feminista fue un acto de osadía que recuerda que la igualdad se conquista y se defiende una y otra vez.

La violencia política contra las mujeres persiste pese a los avances legales. Este texto reflexiona sobre su historia, los obstáculos actuales y la urgencia de garantizar igualdad real en el ejercicio del poder.

A veces el desánimo nos alcanza, sobre todo cuando la paridad no se parece a lo que soñamos. Pero mirar al pasado me recuerda que antes ni siquiera teníamos voz ni voto. Hemos avanzado más de lo que creemos, y eso también es motivo para seguir caminando.

Acudí a la cita de la inauguración de las Olimpiadas, y esta vez realmente me conmovió, aunque por motivos diferentes. Me conmovió el protagonismo de las mujeres. El real y el simbólico.

La paridad está en el banquillo de las acusadas. Y no es que antes haya gozado de popularidad. Más bien la soportan a duras penas.

Lejos se ven los tiempos de las manifestaciones en el Zócalo, en la Cámara de Diputados, en la casa presidencial exigiendo el derecho al voto

La historia de las mujeres está llena de claroscuros (a menudo más oscuros que claros). Y luego hay largos tramos llenos de grises, donde la