
Pérdidas
Perdí libros en una inundación, pero no del todo. Descubrí que algunas pérdidas tienen vida propia: regresan, nos duelen, nos enseñan.

Perdí libros en una inundación, pero no del todo. Descubrí que algunas pérdidas tienen vida propia: regresan, nos duelen, nos enseñan.

Varios pendientes se acumulan en mi escritorio y en mi cabeza; pero yo sólo tengo a la vista la caja en la que fue envuelta

“No es fácil envejecer con gracia. Hay que adaptarse a la nueva cara, nueva piel, la aparición de nuevos surcos”. Así comienza un texto de

Si hiciéramos inventario, ¿cuántas posesiones tendríamos? Si contáramos todo aquello al que le anteponemos el pronombre posesivo “mi”, ¿cuánto creeríamos que es nuestro? Cada que

Así le llamó Ana. Y no pudo haberlo descrito mejor. Porque la tristeza se disfraza a menudo -de enojo, sobre todo-, pero cuando llega desnuda

No sé dónde leí que los días lluviosos son, en realidad, buenos días fuera de contexto. Y pensé, bueno, sí, en sitios donde hay una

Reviso mi agenda, que es una libreta un poco más chica que media carta, y me doy cuenta que entré en pausa hace más de

Miro la hoja en blanco, y mi mente deambula en sentido opuesto a las emociones. Busca un tema “importante”. Algo. Alguna frase. La que sea.

Cuando se vive un duelo solemos recordar diariamente (o casi) a la persona que amamos y murió. Y los sentimientos que provoca el recuerdo varían.